Encajando golpes: las críticas negativas.

En este pequeño universo literario que conforman las RRSS, todo escritor presume muy ufano de aceptar de buen grado las críticas negativas. Ya sabes, ese correcto discurso de que de ellas se aprende, tanto si son positivas como si son negativas. Hasta aquí, de nuestra piel hacia fuera.

Por debajo de la piel, la cosa es bien distinta.

Es comprensible.

Ahí estás tú, echándole horas y horas, tantas que al final confundes tu vida real con la que se desarrolla en el folio a través de las letras. Atravesando una ciudad oscura y hostil, con tu vieja motocicleta para dar caza a esos seres terribles que pertenecen al mundo de Xao y que han llegado a esta realidad paralela con la única y siniestra intención de aniquilar a tu especie robando la energía vital de cada individuo vivo. Que se llevaron a la única persona que te importaba. Ah, pero tú sabes cómo detenerlos. Descubriste que eras el único que podía sostener la espada Claíomh Solais, que es a su vez la única forma de acabar con semejantes criaturas horripilantes. Y en esta justa sin cuartel te encuentras con una auténtica amazona, Nuomi, con la que al principio chocas, pero que acaba convirtiéndose en la única persona que está a tu nivel, tanto a nivel físico como intelectual. Alguien con quien encajas de forma básica y con quien puedes empezar a curar tu alma perdida. Y así, ambos partís hacia el ocaso, armas en mano, a batallar contra las hordas xao que no dejan de llegar a esta esfera, convirtiéndoos en el duo perfecto y la única esperanza de la humanidad.

Pero ése no eres tú. Es Kraneo, el protagonista de tu historia. Y Nuomi, a pesar de todo lo perfecta que es en tu cabeza, no es real. Los quieres, son tus niños bonitos, has pasado tantas horas hablando y discutiendo con ellos que los has interiorizado y ya existen en ti. La relación entre un escritor y su mundo, sus personajes y su historia es de las más íntimas que puedan existir. Hablas y discutes con ellos, tu humor muchas veces depende de su humor. Es complejo y seguro que muchos comprendéis a lo que me refiero.

Por eso, cuando publicas lo que has escrito y te expones de forma tan diáfana (estoy segura de que también entenderéis esto) y recibes críticas y opiniones sobre tus chicos, tu historia, tu mundo, lo que ocurre de piel hacia fuera a veces no es lo mismo que lo que corretea de piel hacia adentro.

La cuestión radica principalmente en cómo gestionamos ese correteo.

¿Te estás metiendo con los míos?

A veces, es normal que el primer impulso sea sentir ganas de despellejar sin miramientos y con sangre (o tinta) a aquel que ha osado utilizar su lengua para algo muy diferente al agasajamiento.

Tú, simple mortal, cómo osas…

Ese retumbar del corazón en cuanto leemos una mala crítica o una opinión negativa. Tranquilos todos. Es algo fisiológico, no somos psicópatas. Lo más sensato es tratar, siempre, de no hacer nada en caliente por muy tentador que nos parezca.

En este caso, el tribunal, es decir, el público lector, no va a diferenciar entre un crimen perpetrado con meditación y alevosía y otro en caliente. Serás juzgado y condenado sin atenuantes, así que… Keep Calm.

Estoy segura de que muchos de vosotros habéis sido testigos de ese tipo de arranques y también de que no os reconoceríais en uno de ellos.

Soy de la opinión de que incluso los más grandes entre los grandes, aquellos que flotan en la estratosfera de la literatura universal, han sentido ese tipo de impulsos (y algunos los han mostrado). Pero no sólo nuestros textos nos definen como autores; también nos define la entereza que mostramos al tratar las críticas (y los halagos) de cara a la galería.

Vamos a ver. Antes de nada, antes de sentarme a escribir siquiera, hay algo que tengo que tener muy claro: mi historia no va a gustar a todo el mundo. Es un hecho irrefutable. A mí, como lectora, no me gustan todos los libros del mundo. Ni siquiera me gustan todos los libros de romántica, por mencionar el género al que he sido más asidua en los últimos años. Y no es porque los libros que no me gustan sean malos, no es que contengan fallos técnicos ni que sus argumentos sean sosos. Pueden estar perfectamente escritos, entramados, tener una prosa hermosa, unos personajes trabajados, un final de aúpa… y no gustarme. La lectura establece una relación peculiar con la historia y sus personajes porque toca, estimula, puntos emocionales o sensitivos muy nuestros, de modo que diferentes personas reaccionaremos de forma diferente a un estímulo lector. Simplificando, hay cosas que busco en un libro y que en algunos yo (repito: YO) no encuentro —pero probablemente otr@s lector@s, sí—. De modo que, cuando alguien te dice que tu libro no le ha gustado, en principio no es nada personal. Aguanta el despelleje para otra ocasión.

Pero hay voces que van más allá y argumentan su crítica con toda clase de razones. Y aquí ocurren dos cosas: bien es una opinión real (iba a decir «válida» pero creo que todas las opiniones lo son) y merece tu respeto y atención; o bien es una opinión ficticia, emitida por un troll o alguien perteneciente a la horda de talibanes de otro autor (con o sin conocimiento/consentimiento de éste). Que los propios autores o los secuaces a sus órdenes perpetren este tipo de zafiedades está muy, pero que muy feo. Tu libro no va a ser mejor porque otros bajen puestos en los ránkings de ventas.

Si estuviera aquí Sole…

Si el origen de una crítica negativa es éste… pasa. Ni siquiera despellejes. No merece la pena. De verdad, en serio. Lo que pretenda conseguir en parte está hecho, pero puedes atenuarlo si no te lanzas sin casco ni protecciones a su juego. Tú tienes dos dedos de frente para reconocerlos y saber cuáles son sus propósitos, y, créeme, ahí fuera hay muchísima gente con dos dedos de frente también. Por tanto, confía en el buen criterio y en tu obra. Si es buena de verdad, ese tipo de críticas y sus perpetradores se dan a conocer ellos solitos.

El otro caso, cuando recibimos una crítica negativa debidamente argumentada de una fuente fiable (o respaldada) y que mantiene el respeto hacia el autor, es complicado de gestionar. Son necesarias grandes dosis de templanza, integridad, honradez, capacidad de autocrítica y… mucho aire en los pulmones para poder obtener de ella el precioso regalo que contiene. Todos pedimos comentarios o reseñas u opiniones cuando mostramos algo que hemos escrito al mundo para, según decimos, obtener feedback. Es muy bonito cuando te felicitan por tu historia; y cuando te explican concretamente qué es lo que les ha gustado es algo ya orgásmico.

Sin embargo, una crítica negativa es una fuente tan válida como la positiva para obtener información: qué camino seguimos, cuál abandonamos. ¿No es algo de agradecer? ¿Que en este oscuro universo alguien se moleste en hacerte luces desde algún punto para que puedas avanzar? Pues eso.

Si alguien se anima y me corrige un falta ortográfica… GRACIAS (aunque conste que, como no lo haya contrastado, le responderé a lo Pérez-Reverte, muahahaha).

Que alguien me señala una errata… GRACIAS por ayudarme a corregirla.

Alguien me comenta que mi personaje es un ñoñas, GRACIAS: te discutiré el porqué si es que era lo que yo pretendía, pero si no lo era… GRACIAS también. Intentaré mejorar la próxima vez.

Alguien más dice que el mundo que he inventado es inverosímil y que no se sustenta en absoluto… GRACIAS, tomo nota y si puedo, le pregunto exactamente qué es lo que cree que falla.

Encajar este tipo de críticas no es fácil, pero si quiero dedicarme a la escritura (o cualquier otra rama artística) y, sobre todo, exponerme, más me vale acostumbrarme y recordarlo siempre: por muy alto que llegue a volar siempre habrá quien haya volado más que yo. Y de ellos también se aprende.

Sin embargo, para acabar este larguísimo testamento (criticadme, criticadme), voy a lanzar otra piedra.

Y es que… no todo el mundo es susceptible de ser buen crítico o reseñador.

Pero eso ya da para otro post 😉

P.D. Ahora confío en todos vosotros para que me déis una colleja de las de Sole si veis que algún día adolezco de algo de lo que aquí he expuesto.

Y este guiño es para sellar el pacto, pero también para meter por aquí al guaperas de Alex
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s